Asesinato de Camilo Catrillanca o la descomposición del Estado de Derecho

Se dijo que: existía un comunero mapuche fallecido en enfrentamiento con carabineros, Camilo Catrillanca, que era un ciudadano con antecedentes penales, que intentó darse a la fuga en un tractor, que la operación en que participó un comando de élite de las fuerzas policiales (comando Jungla – GOPE) se originó por un delito común -robo de vehículos- los cuales fueron avistados dentro de la comunidad de Temucuicui… se dijo, se dijo.

Se dijo que: existía un comunero mapuche fallecido en enfrentamiento con carabineros, Camilo Catrillanca, que era un ciudadano con antecedentes penales, que intentó darse a la fuga en un tractor, que la operación en que participó un comando de élite de las fuerzas policiales (comando Jungla – GOPE) se originó por un delito común -robo de vehículos- los cuales fueron avistados dentro de la comunidad de Temucuicui… se dijo, se dijo.

Según EMOL 7.129 es la cifra de autos que han sido robados en Chile en los primeros nueves meses de este año 2018, sin embargo es la primera vez que observamos un despliegue de efectivos de carabineros con armamento de alto poder, carros blindados y 2 helicópteros por el robo de vehículos de los cuales hasta el día de hoy se desconoce su paradero, sus dueños y tampoco existen identificados o detenidos los delincuentes que perpetraron dicho ilícito.

Ninguno de los 7.129 robos a los que hace mención el Mercurio en su versión electrónica provocó una reacción de esta envergadura, que finalmente termina en el asesinato por la espalda con un tiro que ingresa por la nuca y se aloja en el cerebro del joven mapuche Camilo Catrillanca quien conducía un tractor al interior de su comunidad, en compañía de un menor de 15 años el cual es violentamente detenido y torturado durante más de 24 horas. Detención que finalmente un juez determinó ilegal y en cuyo caso el Instituto Nacional de Derechos Humanos afirma hubo violación de todos los Derechos Fundamentales. En este caso, se continuó con una feroz represión a mujeres, adultos, jóvenes y niños de la comunidad Temucuicui quienes son detenidos mientras se manifestaban en las inmediaciones del CESFAM de Ercilla donde Carabineros mantenía secuestrado el cuerpo del ya fallecido comunero, sin permitir la presencia legítima de familiares.

Con el correr de las horas y los días, todas y cada una de las informaciones aportadas por el alto mando de Carabineros y defendida por la autoridad política regional y nacional (Intendente, Ministro del Interior) fueron cayendo una a una, dejando a su paso la renuncia del Intendente Mayol, la desvinculación de Altos Oficiales de Carabineros, la posterior Detención Preventiva de cuatro efectivos del GOPE en calidad de Imputados por el delito de Asesinato, Obstrucción a la Justicia y Destrucción de Evidencia clave (registro audiovisual en las cámaras GoPro de sus cascos), además de la filtración de un video de parte del autor de los disparos que terminaron con la vida de Camilo Catrillanca grabado en las dependencias policiales donde cumple “prisión preventiva” (lo que de suyo es una violación a dicha medida), donde afirma que fue obligado a mentir y dar falsas declaraciones. Era mentira lo del enfrentamiento, Camilo no agredió a carabineros y es poco probable que intentara huir en un vehículo de esa lentitud de marcha, eran mentira los supuestos antecedentes penales, se destruyó evidencia clave y se ejecutó a sangre fría a un civil con armamento de grueso calibre cuyas pericias indican que fue percutado en 7 oportunidades.

¿Por qué bajo el pretexto de un delito común se desarrolla tan desproporcionada e inusitada violencia contra una de las comunidades indígenas emblemática de la resistencia mapuche?,¿cuál es el mensaje?, ¿cuál es la estrategia?, ¿qué se persigue con el asesinato sistemático de jóvenes mapuches? Esta es la víctima número 16 a manos de carabineros en “operativos” de este tipo, casos como el de Matías Catrileo, Lemún, la operación Huracán y otras, tienen el mismo modus operandi y el mismo resultado: un par de remociones o traslados de la oficialidad directamente implicada, un par de funcionarios rasos dados de baja y procesados por la justicia y el olvido y la impunidad posterior para quienes están a la cabeza de estas operaciones en instituciones altamente jerarquizadas (se sacrifican los peones en el juego para proteger las piezas claves). Se continúa el matrimonio indisoluble entre Instituciones Armadas y Poder Económico independiente de la denominación políticas del gobierno de turno.

En este caso particular, ¿será que se requiere justificar la enorme cantidad de millones del presupuesto nacional que se han invertido en preparación especializada, medios y actividades de inteligencia para lo cual fue anunciado con bombos y platillos el tristemente famoso “Comando Jungla” sin que hasta el día de hoy haya tenido algún resultado más que este triste episodio que termina con el asesinato del comunero Catrillanca, familiar directo del Lonco de la comunidad?

Tendrá lugar entonces lo que Jorge Baradit expone como el inexorable resquebrajamiento del frágil Contrato Social que dice que los chilenos somos iguales ante la ley: la Constitución ha negado la existencia del pueblo Mapuche diciendo en su texto que “todos somos chilenos” pero esa misma ley a través de sus instituciones demuestra en los hechos que no es lo mismo vivir en la comunidad de Temucuicui que en los Altos de la Dehesa, que si robas miles de millones de pesos o una gallina depende de tu origen lo que pasará contigo, que es posible en un caso sonreír y considerar ese robo como una “viveza” del poderoso al cual el Estado condonará el desliz y en otro se considerará digno de presidio en su grado mayor para evitar “la puerta giratoria” de aquel mugroso delincuente que robó la gallina.

El desmoronamiento del estado de derecho y el agrietamiento corrupto de las instituciones del Estado, la violación sistemática de los Derechos Humanos, el uso indiscriminado de la fuerza en contra de las comunidades mapuches que se manifiestan por la defensa de sus derechos ancestrales bajo la supuesta defensa de la Paz Ciudadana han llegado a límites intolerables hasta para aquellos racistas recalcitrantes o solapados.

Todos los esfuerzos por acallar las legítimas demandas del pueblo mapuche, por reconocimiento constitucional, territorio y autonomía han resultado fallidos, el intento por administrar el mal llamado “conflicto mapuche” mediante la devolución de tierras o la asignación de algunos beneficios económicos son insuficientes ante un problema histórico y que tiene implicancias que requieren definiciones y voluntad política mucho mayores y de largo aliento, que sobrepasan las tendencias políticas de un gobierno de turno y que obliga a una respuesta que establezca las bases de un nuevo contrato social entre el Estado Chileno y el Pueblo-Nación Mapuche cuya relación fallida parte con las matanzas y el ultraje del territorio y sus legítimos dueños en la mal llamada “Pacificación de la Araucanía” (las palabras se repiten). Reconocimiento constitucional, territorio y autonomía: ha llegado el momento definitivo de pronunciarse como sociedad toda, invisibilizar, criminalizar y reprimir no es camino para una paz duradera, cimentada en un trato digno e igualitario, con verdad y justicia efectiva.

Pablo Mora Luna es Asistente Social, Docente Universitario y militante de Nueva Democracia Temuco

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