Claudia Sanhueza: ¡Basta!

Hace unos días el directorio de la empresa SQM por unanimidad aprobó la incorporación de Ponce Lerou como asesor estratégico. Aunque han declarado que es una asesoría ad-honorem, Ponce es propietario del 30%, así que participará de las utilidades que genere, entre ellas la explotación del litio. En esta historia hay problemas diversos, entre éstos un problema ético y uno económico político.

Hace unos días el directorio de la empresa SQM por unanimidad aprobó la incorporación de Ponce Lerou como asesor estratégico. Aunque han declarado que es una asesoría ad-honorem, Ponce es propietario del 30%, así que participará de las utilidades que genere, entre ellas la explotación del litio. En esta historia hay problemas diversos, entre éstos un problema ético y uno económico político.
El problema es ético porque con los antecedentes de Ponce Lerou, que incluye deudas a organismos internacionales, condenas y multas por operaciones fraudulentas y financiamiento ilegal a una larga lista de políticos en Chile, cuesta entender que el Estado haga negocios con él, y por lo tanto su empresa. Pero no, se firmó un acuerdo que le permite a su empresa explotar el litio hasta el 2030, condicional a que el señor Lerou no participara del directorio y no tuviera cargos ejecutivos. Pero él no fue capaz de dar un pie al costado. Simplemente, no le importa el problema ético.
Hay quienes llamaron ingenuos a las exautoridades. Pero aquí más que ingenuidad, hay ideología. La ideología económico-política de creer que la privatización, desregulación, Estado subsidiario y mínimo (neoliberalismo) son los objetivos sociales fundamentales. Es esa ideología la que nos ha quitado a todos y todas los chilenos y chilenas, entre muchas cosas, las utilidades que generan las riquezas mineras. Según cálculos de López (2017) entre 2005 y 2014 regalamos el equivalente al 45% del PIB de Chile por privatizar el cobre y no cobrar royalty (lo que tenemos no puede ser llamado así). Es esta ideología la que tiene detenido nuestro modelo de desarrollo.
Chile posee el 30% del litio del mundo y se espera que su demanda crezca significativamente en los próximos años. En un país como Noruega, por ejemplo, con importantes riquezas mineras, la sociedad a través del Estado es dueña de estos recursos. Esto les permite financiar educación, salud, pensiones, infraestructura pública, entre otros. Afortunadamente para Noruega, la democracia se respeta y han logrado que la elite económica y política se subordine al interés de la sociedad en su conjunto.
¡Basta! No podemos cometer con el litio el mismo error que cometemos con el cobre. El programa del Frente Amplio proponía un Plan Nacional del Litio, incluyendo la nacionalización de SQM, creando una empresa mixta con capitales extranjeros, formulando proyectos de producción de bienes que usan litio, buscando encadenamientos productivos con manufacturas de alta productividad y convocando a los científicos del más alto nivel en estas materias. Buscando compartir el financiamiento de estos proyectos de alto riesgo entre el Estado chileno y capitales extranjeros con capacidad y compromiso de transferencia tecnológica relevante. Tener un Estado Emprendedor, que invierte, es crecer de manera redistributiva, que genera riqueza no para unos pocos, sino socializando sus beneficios para todos y todas.