Crónica de una muerte anunciada

La crisis de la educación superior toca nuevas puertas. El año pasado, la Contraloría General de la República contabilizaba en 17 mil millones de pesos el déficit total de las universidades que adscribieron a la gratuidad.

Esta semana, vivimos un alza en los aranceles de la Universidad de Chile, lo que se suma a una nueva universidad en crisis (Universidad del Pacífico), que pone en jaque el futuro de más de dos mil estudiantes y sus familias. Todos estos eventos no son casualidad. Los problemas que hoy enfrenta la educación superior en Chile refieren a un problema común, que es la inexistencia de una política de largo plazo que resuelva los problemas que evidencia el movimiento estudiantil desde 2011 hasta la fecha. Poner en el centro la idea de la educación como derecho social y no como un bien de consumo no es un capricho, es la única solución ante esta crisis.

La gratuidad de Bachelet ha sido un parche que no se sostiene en el tiempo. Se nos dijo que sería la respuesta a los problemas de la educación chilena; sin embargo, se transformó en una falsa promesa. Es una política que mantiene la lógica del financiamiento a la demanda, perpetuando y perfeccionando la competencia como el principal mecanismo regulador de la educación superior.

Hoy, los fondos que asigna el Estado a la educación superior no son para la construcción de un sistema educacional que se haga cargo de las demandas levantadas desde hace una década por el movimiento social por la educación, sino para evitar la crisis y quiebra de un sistema irracional que tan solo funcionó para el crecimiento de los proyectos masivos lucrativos. Ya hemos visto cómo ha resultado.

Por todo lo anterior, es tan evidente como urgente la necesidad de reabrir el debate. Está claro que las reformas impulsadas por el pasado gobierno de Michelle Bachelet no dan abasto y tras su fracaso se oculta una crisis que amenaza cada vez más a los proyectos educativos. Es por esto que debemos dar las discusiones de fondo que necesita la educación chilena y, así, transformar nuestra educación y conquistar una nueva educación pública.

Karla Toro
Presidenta Federación de Estudiantes U. de Chile

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