Emilia Schneider: "El feminismo es la esperanza para rearticular la izquierda".

Emilia Schneider, exvocera de la Toma de Derecho de la UdeChile, dijo que el movimiento demostró la revitalización de todos las fuerzas sociales.

Emilia Schneider fue vocera de la Toma Feminista de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, la primera en la capital y la que dio el empuje que necesitaba al movimiento feminista estudiantil para copar las agendas noticiosas del mes de mayo. La estudiante apareció en casi todos los medios de comunicación explicando la demanda por una educación no sexista. Un tema que sigue abordando en charlas y exposiciones.

Emilia es militante de la Izquierda Autónoma, concejera de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y también forma parte de la Coordinadora 8 de marzo. Es transgénero y como tal despliega una lucha en el feminismo desde hace años.

En entrevista con ElSiglo.cl abordó lo que fue la instalación de la ola feminista y las perspectivas que dejó. En ese marco, Schneider sostuvo que quedaron muchos pendientes y que la lucha se debe seguir profundizando más aun cuando resurgen los discursos ultraconservadores. Apuntó que el feminismo es la fuerza social que le puede hacer el peso a esas posturas y expresó que incluso puede ser el elemento articulador de la centroizquierda.

¿Cuál es tú balance de lo que fue la instalación de la ola feminista?

Destaco como se instaló la demanda por educación no sexista en el debate político. Porque fue una demanda que incluso dentro del propio movimiento estudiantil era considerada secundaria, como accesoria, se creía que no era una demanda tan totalizante como fue la consigna por una educación pública, gratuita y de calidad. Pero pasó a ser una reivindicación que revitalizó al movimiento estudiantil. Se abrió la posibilidad de refundar el movimiento estudiantil, es decir, que pueda recuperar su masividad, su amplitud social y su radicalidad justamente desde la lucha feminista.Quedó pendiente en la disputa nacional, por ejemplo,el conflictuar con el Ministerio de Educación, o sea, usar todo el potencial que tiene el movimiento estudiantil feminista de ser oposición a un gobierno de derecha conservador y anti derechos.

¿Cómo viste la canalización de esa fuerza y crees que se sigue contando con ese apoyo?

El movimiento feminista sigue siendo hoy la mayor expresión de movilización social que puede convocar mayorías. La movilización por el aborto, la movilización que se está organizando con miras al 8 de marzo, lo que fueron los meses de movilización por la educación no sexista y hay varias feministas trabajando en No más AFP en distintos sectores. Creo que hoy el feminismo es aquella fuerza democrática que más articula franjas sociales. Este año se canalizó un poco en lo estudiantil a través de petitorios dentro de las universidades, porque la situación de violencia,de encubrimiento e invisibilización de las mujeres era muy brutal. Ahora queda pendiente de procesar esta demanda a nivel nacional, o sea,creo que nunca vamos a tener una educación no sexista si es que no lo abordamos a nivel país. Esto es un continuo porque recuperamos la idea de la educación como un derecho, porque para caminar hacia una trasformación social tiene que estar el mercado al margen, entonces, es una demanda que acoge a todos y todas.

La educación no sexista se instaló como tema ¿Cuáles son las perspectivas de seguir profundizando esa demanda en el próximo tiempo?

Necesitamos que el movimiento estudiantil, la Confech y las federaciones, sean los espacios de expresión legítima, de este malestar,o sea,este movimiento tuvo muchas vocerías de las Tomas, pero en esa lógica era difícil articular un solo discurso y el feminismo en su multiplicidad habló desde múltiples voces y se le dieron muchos contenidos a la educación no sexista. Creo que si bien se instala todavía el debate queda bien abierto, porque aún falta por instalar qué es esa educación no sexista, falta que se entienda que no es como un borrón y cuenta nueva del movimiento estudiantil sino que es un continuo de las demanda. Falta esa instalación desde la ciudadanía, es decir, sin duda todavía falta mucho por instalar. Especialmente por el avance de la extrema derecha, con ello avanza una subjetividad bien conservadora.El debate por una educación pública no sexista está lejos de cerrarse y toma más fuerza que se pueda concretar con el avance de los discursos de odio. En ese sentido creo que el próximo año se viene álgido no sé si tan potente como este, pero donde vamos a luchar porque no nos cierren la puerta que logramos abrir.

¿Cómo ves que se pueda seguir desplegando el movimiento en la coyuntura nacional teniendo en cuenta el avance de los discursos ultraconservadores?

Ante el avance de la extrema derecha la fuerza social más clara que se levanta en contra de ellos es el feminismo. En Brasil lo pudimos ver con la campaña que se levantó desde el feminismo en contra de (Jair) Bolsonaro con #EleNao. Lo vimos en Argentina, también, como las compañeras lucharon por el aborto y se constituyeron como oposición al Gobierno de (Mauricio) Macri y en Chile creo que las feministas hemos sido el puntal más claro de oposición al Gobierno. Creo que se vienen tiempos de resistencia muy complejos ante este avance, pero ahí el desafío es plantearse como movimiento que convoque a mayorías, que ven al feminismo no como un departamento de mujeres o diversidad sexual, sino como una profundización de la democracia. El feminismo hoy es una esperanza para la izquierda y para todas las fuerzas democráticas, creo que ahí está el potencial para refundar y rearticular la izquierda y la oposición en general.

¿Tú dices que el feminismo será el elemento articulador del progresismo en el futuro cercano?

Claro. De la izquierda y de todas las fuerzas sociales. Este año el feminismo demostró la revitalización de todos los movimientos sociales, o sea, se metió en el tema de las pensiones, de la salud, en la educación y otros. Entonces creo que si tiene ese potencial de rearticular a la izquierda y a los movimientos sociales que en algún minuto tuvieron mucho protagonismo en el debate chileno.

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