Por un sindicalismo con proyecto de país: Lista C (Autonomía Para La Acción Sindical) a la ANEF

El neoliberalismo chileno ha erosionado las posibilidades de reproducción y organización de la clase trabajadora, por lo que la reorganización de las y los trabajadores como actor colectivo es una condición necesaria para la creación de un proyecto político posneoliberal.

El neoliberalismo chileno ha erosionado las posibilidades de reproducción y organización de la clase trabajadora, por lo que la reorganización de las y los trabajadores como actor colectivo es una condición necesaria para la creación de un proyecto político posneoliberal.

Hasta ahora, sintomáticamente, los intereses del mundo del trabajo han estado relativamente ausentes de la política, lo que se evidencia a su vez en un debilitamiento notorio del movimiento sindical. Si bien la izquierda tradicional mantiene presencia en los sindicatos, su relato se ha anquilosado y no da cuenta de la realidad actual de los/as trabajadores/as, quedándose con un relato del siglo XX en pleno siglo XXI.

Hoy los/as trabajadores/as representan un sector mucho más amplio y heterogéneo que antaño. Sin embargo, no ha existido una reflexión y un trabajo político que permita articular la contradicción entre capital y trabajo con otras esferas actuales de conflicto, como las relaciones sociales desiguales basadas en el género y la sexualidad, la etnicidad, la migración, el desastre medioambiental, etc.

Por su parte, el diagnóstico del sindicalismo tradicional ha apuntado únicamente a los efectos de la implementación del Plan Laboral de la dictadura de hace 40 años, así como a los efectos sociales y culturales que ha tenido el neoliberalismo, evadiendo abordar aquellas problemáticas propias, internas al sindicalismo, marcadas por la cooptación de las dirigencias por parte del empresariado y los gobiernos de turno, la instalación de verdaderos “carteles sindicales” que operan en función de beneficios particulares, la falta de transparencia y la existencia de una especie de “sindicalismo de privilegios” de ciertos rubros caracterizados por una alta renta y por mejores condiciones de estabilidad laboral.

Urge construir un nuevo escenario en el sindicalismo chileno, que apunte a renovar y actualizar las formas de conducción, las demandas y la legitimidad de las organizaciones del mundo del trabajo. Un nuevo sindicalismo debe, entre otras cosas: entender las nuevas necesidades y nuevas formas de relacionamiento, de manera que pueda generar condiciones que entreguen soporte a sus asociados, recuperando el valor del trabajo colaborativo y la cooperación; priorizar la formación sindical, que permita contar con una nueva camada de dirigentes sindicales con capacidades de comprensión y apropiación de la realidad social; y pasar a la ofensiva, es decir, ser protagonista de la vida política del país, desarrollando propuestas y generando articulaciones con otros movimientos sociales que permitan desplegar una clase trabajadora organizada.

El camino es volver a politizar los sindicatos. Ello por cierto no quita la necesaria autonomía del sindicalismo respecto a los partidos, no obstante la pretendida autonomía no puede equivaler a despolitizar el trabajo sindical ni asumir la mera reivindicación corporativista sin la conexión con un proyecto de país. Por eso, como Nueva Democracia y su Comisión Sindical, hacemos un llamado a votar por los 13 candidatos de la Lista C “Autonomía para la Acción Sindical”, que representan el proyecto político antineoliberal del Frente Amplio.

Comisión Sindical Nueva Democracia
Diciembre 2018

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