Sobre Tarificación Vial

Hace unos días, la ministra Hutt anunció la posibilidad de que en el futuro cercano se comience a cobrar por transitar en automóvil por las calles más congestionadas. El objetivo de inhibir el uso del automóvil para promover el transporte público es necesario para disminuir la congestión, la contaminación acústica y ambiental derivada, y el uso del espacio público como estacionamiento.

Hace unos días, la ministra Hutt anunció la posibilidad de que en el futuro cercano se comience a cobrar por transitar en automóvil por las calles más congestionadas. El objetivo de inhibir el uso del automóvil para promover el transporte público es necesario para disminuir la congestión, la contaminación acústica y ambiental derivada, y el uso del espacio público como estacionamiento.

Sin embargo, el mecanismo propuesto, basado en la capacidad de pago, profundiza las desigualdades al introducir un nuevo campo para el dominio del dinero. Y es que el efecto evidente de una medida de este estilo es asegurarle a quienes puedan pagar, vías rápidas para moverse en automóvil, dejando al resto en un modo más lento e incómodo.

Nuevamente se intenta resolver con medidas parceladas problemas que aquejan a la ciudad como un todo. Si bien la tarificación vial puede generar descongestión, en el largo plazo reforzará los privilegios de quienes ya poseen una situación acomodada, al profundizar la existencia de un Santiago para los más ricos, con su propio sistema educacional, de salud, y ahora también de transporte, y otro Santiago para todos los demás.

Solo se requiere un poco de creatividad para proponer otras medidas que persigan el mismo objetivo, pero que lo alcancen de manera igualitaria. Más vías exclusivas para el transporte público, bajar su tarifa, y restricción total, por patente u ocupación en los sectores congestionados (como el centro de Santiago), son solo algunas medidas posibles.

La ansiedad por resultados y la nula preocupación por la desigualdad es lo que ha generado una ciudad sumamente segregada, insostenible e ineficiente. Invitamos al Gobierno y sus ministerios a superar dicha ansiedad y pensar la ciudad de manera integral, garantizando el derecho a habitarla y recorrerla de manera igualitaria para todos quienes vivimos en ella.

Andrés Fielbaum
Doctor (c) en Ingeniería

Valentina Saavedra
Magíster en Urbanismo
Izquierda Autónoma

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