Valeria Carrasco: "Las mujeres han sido la voz y el soporte del movimiento de Quintero-Puchuncaví"

Entrevista en Revista Politica Salvaje a Valeria Carrasco, encargada política ND Quintero y coordinadora paritaria FA Quintero-Puchuncaví

Para contextualizar, ¿Cómo fueron los hechos que desencadenaron esta última movilización en Quintero y Puchuncaví?

Este nuevo conflicto se activó el 21 de agosto pasado con el primer episodio de intoxicación masiva de niños y niñas de los colegios de Quintero. Hubo más de 300 niños y niñas intoxicados. Ese día fue un caos, todo el día las sirenas de las ambulancias sonando, los niños salían desmayados, vomitando de sus colegios, el hospital no daba abasto para recibir tanta gente al mismo tiempo. Ese día también hubo mucho trabajador intoxicado de la empresa Oxiquim; y es que, aunque nunca salió a la luz pública, sabemos que hubo al menos 6 trabajadores de Oxiquim intoxicados esa noche derivados a la Mutual, porque no pasaron por el Hospital de Quintero. Se sumaba al caos de ese día la desinformación, algunas personas decían que era una fuga de arsénico o azufre. Al día siguiente se suspendieron las clases. La Municipalidad de Quintero organizó una marcha, donde se cortó el cruce en la entrada de Quintero. Ahí estaban el alcalde, la gobernadora y otras autoridades. Nosotros no participamos de esa marcha, hicimos nuestra propia marcha, con los pescadores, las Mujeres en Zonas de Sacrificio, el Frente Amplio, los trabajadores contratistas de Codelco y otras organizaciones.
Dos días después, al volver los niños a clases, hubo una segunda intoxicación masiva, donde más de 700 niños se vieron afectados con la misma sintomatología. Ese día se levantó el Comité de Operaciones de Emergencia (COE), donde se reúnen las autoridades de la zona. Estaba el Intendente, la gente de la ONEMI, los Seremis, los alcaldes de Quintero y Puchuncaví, además de los diputados RN de la zona. A regañadientes pudieron ingresar también algunas organizaciones sociales. Se levantó una alerta amarilla. Se tomaron medidas que prohibían hacer cualquier tipo de actividad fuera de la casa, básicamente era encerrarse y no respirar. Los niños estuvieron cerca de un mes sin clases. Cuando volvieron a los colegios, ocurre nuevamente un episodio de intoxicación masiva. Ese día ya no fue tan caótico, al menos así querían que fuera: las ambulancias no hacían sonar sus sirenas, a los niños los sacaban por la puerta de atrás. Otra alerta amarilla. Otra vez los niños sin clases. En el intertanto vino Piñera, se juntó con los alcaldes, fue al hospital, anunció medidas, muchas de las que ya estaban en carpeta para implementarse, como aumentar a mediana complejidad el hospital de Quintero y hacer un CESFAM. Además, como gran cosa, propuso programas escolares para que los niños pudieran seguir estudiando desde sus casas, si ir al colegio.

¿Cuáles han sido las medidas paliativas sanitarias ofrecidas por el gobierno?

La verdad es que aún hay gente que sigue llegando intoxicada al hospital y nadie se hace cargo. Ni siquiera sabemos con qué nos estamos dañando y cuál es nuestro nivel de intoxicación. La medida del hospital no tiene financiamiento, lo dijo el ministro de salud, recién en tres años más se podría concretar. El hospital de campaña que se instaló, no tiene especialistas, no tiene el toxicólogo que se prometió, funciona de lunes a viernes, en horario de oficina, entonces no es ninguna solución, sino sólo algo comunicacional. Tampoco se han hecho los exámenes toxicológicos a los niños y niñas de la zona, exámenes de sangre de pelo o de uña. Tenemos más de 1.700 niños intoxicados y el hospital de Quintero puede ofrecer sólo 10 de estos exámenes. Se prometió que cada sala de clases tendría un purificador de aire, lo que es una solución insólita, pero lo peor de todo es que ocuparon plata de la DAEM, es decir, recursos municipales de educación, para costearlos.

¿Desde cuándo las organizaciones de la zona vienen movilizándose en serio por el conflicto socioambiental?

La intoxicacion de los niños de la Escuela La Greda fue un detonante importante del conflicto, la gente se dio cuenta de la gravedad de la situación y de cómo el Estado y las empresas operan para mantener callada a la población. Porque a la gente le dieron un par de millones y dejaron de pelear por sus hijos. Y no es culpa de ellos porque la gente necesita sobrevivir, pero fue notorio como la lucha se fue desinflando. Finalmente trasladaron el colegio 2 kilómetros, aunque las intoxicaciones siguieron, todos los años. La SEREMI de Salud hablaba de que había fuga de gas en el colegio, y como no eran eventos tan masivos, pasaban piola. Fue en esa época que surgieron organizaciones como Mujeres en Zonas de Sacrificio. El año 2014 tenemos el episodio del derrame de petróleo, donde se derramaron más de 38 mil litros de petróleo en la bahía de Quintero. Ahí el conflicto se volvió a intensificar, pero el movimiento que surgió, Salvemos Quintero, fue cooptado por la municipalidad y las empresas privadas. Finalmente todo terminó en conmemorar cada año la fecha del derrame, sin ningún trabajo de base.

¿Qué organizaciones siguieron adelante y plantearon un trabajo de base?

El sindicato de pescadores S24, ellos le dieron un giro medioambiental a su rubro que es de pesca artesanal, y son un sindicato que mantiene prácticas cooperativistas. Ellos empezaron a levantar una coordinadora nacional de pescadores, y se levantaron a raíz de la ley de pesca. Las Mujeres en Zonas de Sacrificio también es otra organización que ha hecho un trabajo de educación, desde los derechos de las mujeres y los niños, niñas y adolescentes. Pero, más allá de las organizaciones, son las mujeres en general quienes mantienen el cabildo en la zona, ellas se quedan a acampar ahí, convocan a la gente y organizan las actividades.

¿Y este rol potente que están cumpliendo en la zona las mujeres en la lucha medioambiental, se vincula también a una lucha feminista?

No necesariamente, son muy pocas las mujeres que se consideran feministas, pero lo considero interesante, ya que poco a poco estamos instalando la idea entre las mujeres de que, si ellas hacen todo, no pueden esperar que sea sólo el hombre quien tome las decisiones y las invisibilicen. Creo queeso es lo que tiene que hacer el feminismo, construir desde las bases, desde el territorio, desde las mujeres comunes y corrientes que nunca habían escuchado de feminismo.

¿Existe una conciencia crítica generalizada de la crisis que se vive en la zona o esta se restringe a la población movilizada?

En ese tema hay varios fenómenos que se presentan. Primero, la conciencia ambiental en la comunidad de Quintero y Puchuncavi en general es bastante débil, aunque existe igualmente mucha incredulidad entre los habitantes, hay mucha desconfianza hacia todo aquel que intente modificar en algo la situación de la zona. En general, la comunidad sabe que algo pasa, pero no va más allá. La autoridad local tampoco ha intentado resolver e informar a la comunidad, manteniendo un halo de silencio y complicidad con las empresas y la clase política. Por otro lado, también sabemos que un grupo de la comunidad aún cree en el discurso de la derecha, desde donde se insiste en que esta crisis es un invento de las organizaciones sociales, por lo que realizan campañas de deslegitimación del movimiento social a través de diferentes estrategias, como reuniones parceladas entre los comerciantes de la zona, discursos incendiarios, además de lanzar panfletos amenazantes contra el movimiento social.
Nosotros sabemos que este es un conflicto político, es una disputa entre quienes defienden el modelo económico capitalista extractivista –con el consiguiente lobby institucional/político para que los habitantes de estas zonas se mantengan en un estado dubitativo creyendo en la promesa de un “progreso” económico–, y entre quienes nos dimos cuenta hace rato que la vía del “progreso” no va de la mano con la salud y calidad de vida, por lo que lucharemos por frenar la devastación del sistema económico para tener un modelo de desarrollo sustentable y amigable para el ecosistema y quienes habitamos en él.

Existen medidas paliativas otorgadas por la institucionalidad en materia medioambiental, como los Programas para la Recuperación Ambiental y Social (PRAS), donde el Estado y las empresas se comprometen con medidas de mitigación ¿Cómo ha funcionado esa instancia?

El 2014 se levantó el Consejo para la Recuperación Ambiental y Social (CRAS) a partir del PRAS, donde se juntan dirigentes con representantes de las empresas y autoridades locales para debatir, elaborar y desarrollar proyectos de descontaminación y de mejoras para la zona. La dinámica de este espacio ha sido la siguiente: se levantan iniciativas desde la comunidad, luego viene la Seremi de Salud y las invalida o las dilata en el tiempo. No hay voluntad política para que ese espacio funcione.
Las organizaciones de Quintero y Puchuncaví han levantado petitorios igualmente…
Sí, han surgido varios petitorios y hay demandas que se repiten en todos: la homologación de la norma OMS; la ley especial Quintero-Puchuncaví, para medir la cantidad de contaminación y las medidas de mitigación; un plan para la recuperación económica, para bajar el precio de los servicios básicos, ya que a pesar de que por aquí sale el gas y el petróleo para todo el país, en esta zona es una de las que más caro se paga por estos insumos.

¿Cómo evalúan el rol de los sindicatos de las empresas involucradas en el conflicto?

El rol de los sindicatos de las empresas instaladas en la zona y que han sido responsables de esta crisis socioambiental es secundario, pues en estos 2 meses hemos visto poca participación de los trabajadores en el movimiento social.
Vemos que hay división entre los trabajadores de planta y los subcontratados, con sus disputas internas se muestran dividos ante las empresas, además muchos de ellos son los que hacen el trabajo sucio para las empresas y no habitan necesariamente en la zona, por lo que no les interesa la calidad de vida de los habitantes. También están aquellos que habitan la zona, pero que se ven amedrentados por sus jefes para no participar del movimiento, puesto que pueden “arriesgar” su fuente laboral, provocando con esto una sensación de miedo e incertidumbre para ellos y sus familias.
Las que si vemos activamente movilizadas son las mujeres de los trabajadores, quienes han sido el soporte del movimiento y la voz de sus parejas y familias para dar a entender que aunque el sustento económico viene de las empresas (que mantienen en precarias condiciones a sus trabajadores) también las enfermedades de sus hijos/as son producto de ellas.

¿Cuáles creen ustedes son las posibles vías de acción necesarias para detener el daño a la comunidad y luego avanzar hacia una planificación territorial que privilegie la calidad de vida de los habitantes de Quintero-Puchuncaví?

Nuestra idea es agotar todos los caminos disponibles. Por ejemplo, desde el ámbito judicial se han puesto querellas, aunque son procesos largos que seguramente durarán varios años. Desde el ámbito parlamentario, con los compas del Frente Amplio, se han ocupado todos los mecanismos disponibles para presionar al gobierno. Estamos trabajando también en la comisión por el plan de descontaminación, para hacer modificaciones a la ley de zonas de sacrificio. Había también una mesa de trabajo con el intendente y la gobernadora pero el movimiento social quebró esa mesa, debido a que mientras funcionaba la mesa llegaron los pacos y reprimieron a mucha gente. Por ello, ya no consideramos válida la figura del intendente y demandamos autoridades del nivel central para formar una nueva mesa de trabajo. Otras de las acciones que hemos tomado ha sido apostar por denunciar el conflicto socioambiental de Quintero y Puchuncaví a organismos internacionales, hay que recordar que Chile en enero próximo debe rendir el Examen Periódico Universal (EPU) frente a las Naciones Unidas. Y por cierto también apostamos por una alianza con otros actores del movimiento social. Personalmente ya me aburrieron las marchas semanales en la zona. Necesitamos que desde los otros territorios se genere un apoyo comunicacional, que se eduquen y eduquen sobre las zonas de sacrificio, instalando una idea crítica sobre el modelo de desarrollo actual.

¿Cuál crees que debe ser el rol del Frente Amplio en este conflicto?

El rol del FA en este momento es de unificar y estructurar una estrategia de solución y superación del modelo económico ante la creciente formación de zonas de sacrificio. Es fundamental abordarlo con la construcción de un debate que enriquezca nuestra postura frente a la comunidad. Deben dar todo el apoyo al bicomunal Quintero-Puchuncaví, y si tienen dudas sobre lo que aquí ocurre, preguntar a los encargados paritarios, para tener una línea de información concreta y certera. Además de levantar acciones en otros territorios sobre las zonas de sacrificio y crear organización sobre esto mismo.
Y por último, pero no menos importante, si es que alguna orgánica o grupo perteneciente al FA quiere venir a hacer algo al territorio es fundamental que se nos informe al bicomunal, porque ya nos ha pasado que nos enteramos después que vienen personas a nombre del FA a conversar con las organizaciones sociales locales y estas últimas nos pasan la cuenta a nosotros. Eso es una falta de responsabilidad política gigante porque no se respeta la orgánica desde el mismo FA, desgastando el trabajo a pulso que hemos realizado con el movimiento social.

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