Palabras del Frente Amplio en homenaje a Andrés Aylwin Azócar


Con su partida, Andrés Aylwin nos deja un legado de altísimo valor para las fuerzas democráticas de este país, un legado que hoy es urgente tomar y poner en práctica.

Su nombre está inexorablemente asociado, y con total justicia, a la defensa de los Derechos Humanos durante la dictadura cívico-militar. Tema que se ha tomado el debate público en las últimas semanas. Pero para apreciar plenamente el significado político de esa noble contribución, es preciso también considerar otros aspectos de las causas a las que dedicó su vida.

Andrés Aylwin apareció en la escena política de la mano de la lucha por la sindicalización campesina, por la conquista de derechos para esa amplia franja de chilenas y chilenos que carecían casi completamente de reconocimiento y participación en la vida social, económica y política del país. Tras el golpe, formó parte del grupo de demócrata cristianos que lo rechazó desde un inicio e hizo una defensa del gobierno electo constitucionalmente a pesar de sus diferencias. Arriesgó su propio pellejo para salvar el de otros y reconstruir la democracia. Una vez acabada la dictadura, continuó luchando, especialmente contra la vil doctrina que buscaba homologar el terrorismo de Estado con la resistencia de los luchadores por la democracia, que algunos aún hoy siguen reivindicando.

La rectitud de Andrés Aylwin parece excepción en una labor que debiese estar llena de ella, como lo es la política. Crítico de los sectores que sucumbieron ante los intereses y beneficios empresariales luego de haber luchado contra ellos, no dudaba en poner sus convicciones por sobre todo, soñando por un país más feliz y justo.

En suma, la vida de Andrés Aylwin fue una vida de lucha por el derecho de las mayorías a no dejarse avasallar: ni por la fuerza de las armas, ni por el despojo de la dignidad. Una vida de lucha por hacer de la dignidad humana el fundamento de la política y la valoración integral del ser humano, y por lo tanto, de sus derechos, el fundamento de la democracia.

Es esa lucha por ampliar y fortalecer la democracia la que nos inspira como Frente Amplio. Donde no quepa la injusticia, la desigualdad, ni la marginación de las mayorías de la política.

Fue un buen hombre, sí. Pero no cualquier buen hombre. Fue uno de los nuestros, un referente para las diversas fuerzas que luchan por una sociedad más justa y democrática.

Vaya todo nuestro cariño a su familia, a sus amigos y a sus camaradas.

Frente Amplio, 20 de agosto de 2018